Reconozco que he visitado poco esta región de España, aunque lo que recuerdo sigue maravillando mis sentidos. Campos verdes, campos secos, vegas inmensas, montes escarpados, puertos de montaña traicioneros (entonces), malas carreteras (entonces también), y gente, poca gente, pero generalmente amable con el viajero.
Esto no tendría nada de particular (estas características, o muy parecidas, las podemos encontrar en casi cualquier otro rincón de España -salvo lo de la gente: hay lugares con mucha menos, y otros con muchísima más-), si no fuera porque, ahora que casi se han decidido a dar el salto hacia adelante (un puñado de votos tiene la culpa), vayan a ser los que nunca se han preocupado por aquella tierra, aquellos para los que Extremadura no es más que un cierto número de diputados en el Congreso, o un montón de dinero en las cuentas oficiales (para gastar a más y mejor, claro está), aquellos, digo, vayan a decidir en contra de la voluntad mayoritaria expresada en las urnas. Y esa voluntad, pese a quien pese, ha decidido que confía más en el PP que en el PSOE (que en Izquierda hUndida no confían ni ellos mismos)
Así que aterroriza escuchar al señor Lara decir aquello de que "la voluntad mayoritaria es que gobierne la izquierda". Falso, más que un euro de chocolate. Porque, si los extremeños hubieran querido eso, habrían concedido sus votos al candidato a la reelección, y no al aspirante "popular". Pero ya se sabe que, como en España la izquierda siempre ha sido muy democrática (por los co...), van a expedientar, posiblemente expulsar, a los diputados electos que tienen la osadía de respetar la voluntad del pueblo, y a sustituirlos por los siguientes, o los subsiguientes, o más allá, hasta que encuentren a quien sea lo bastante dócil como para plegarse a los deseos de Cayo "el demócrata". Y al pueblo, que le den... como de costumbre (no hay más que fijarse en los modelos favoritos de esta patulea: Cuba, China, Venezuela, Corea del Norte. Lugares donde, casualmente, el pueblo tiene mucho que decir... ante la policía, evidentemente)
Y si no lo consiguen a la primera, seguro que encuentran dos docenas de perroflautas indignados, dispuestos a montar la bronca ante la sede del parlamento extremeño, o delante de las casas de los díscolos. A ver, que todavía queda mucha porquería que tapar, esconder o tirar, que no da tiempo a limpiar casi treinta años de chanchullos en unas pocas semanas...
Al final, los perroflautas van a tener razón (y es todo lo que van a conseguir de mí) en una cosa: hay que hacer una limpieza a fondo de todo el sistema político, y empezar a mandar gente (muuuuucha gente) a su casa, a hacer calceta o a escribir sus memorias, que hay mercado para eso y más (la editorial amiga ya está afilando las rotativas, ¡faltaría más!)
Pues eso, que espero y deseo que los extremeños tengan ocasión de comprobar cómo se gobierna desde otro punto de vista. Y, si al final no les gusta, nuevo cambio en las próximas elecciones, que para eso se inventó la democracia.
Hace mucho calor, no apetece ni escribir. Sólo y rápidamente recordar que los extremeños no han querido una mayoría de izquierdas, uff, sino que han decidido cambiar de gobierno:
ResponderEliminar271.093 que no han votado
307.558 votos para el PP
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615.116
estos son los extremeños que han decidido no votar a la izquierda. Hay números para todo y su contrario. Bufff qué calor.
¡Cuánta razón tienes, Trapero! Pero resulta que estos números solamente puede hacerlos la izquierda "oficial", y nadie más, con el fin de arrimar el ascua a su sardina. Que no se nos olvide lo que -supuestamente- decían los "indignados": que solamente un 25% de la población había votado al PP, y que no es justo que, con ese apoyo, gobierne en casi toda España. Ciertamente, hay números para todos los gustos...
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