viernes, 29 de abril de 2011

Lo siento... ¡Es la primavera!

Me prometí a mí mismo (y a mi dueño) que esto iba a tener continuidad, pero es que llegó la primavera, la de verdad, y no apetece escribir. Solamente salir a la calle, al parque, al campo, jugar con los amiguetes y todas esas cosas que a mí se me dan tan bien. Además, él está imposible. Cada vez que se para a ver la caja esa que tiene cosas que se mueven y hace ruido (y habla), se agarra un rebote de mucho cuidado. Que si Troitiño, que si Rubalcaba, que si Rajoy, que si las elecciones... La verdad es que no sé por qué se complican la vida estos humanos. Con lo fácil que es la vida perruna... Si alguien te cae bien, meneas el rabo, te acercas, le saludas, le olisqueas para saber si es amigo, enemigo, interesante o muermo. Si es amigo, ¡a jugar!; si interesante, ¡a jugar!; si muermo, ¡a jugar!. Pero si es enemigo, la cuestión se complica un poco, pues tienes que convencerle de que lo mejor es... ¡ponerse a jugar!

Y si todo esto falla, te das la vuelta, y a otra cosa. Y si se pone tonto, un par de ladridos, y a otra cosa. ¿Y si se pone muy tonto, preguntaréis? De eso hablamos otro día, que ahora me tengo que ir a jugar.

jueves, 14 de abril de 2011

Semana Santa

Ahora que está distraído, me voy a explayar un poco.

Se acerca (está ahí mismo) la Semana Santa, con sus procesiones de coches, de nazarenos, de "picaos", y de otros personajes que pueblan nuestra geografía, rica y variada donde las haya en lo cultural, en lo religioso y en lo festivo. Pero hete aquí que, en Madrid, unos supuestos "ateos" y "librepensadores", intentando ejercer "su libertad", pretendían coartar la de todos aquellos que, libremente y por convicción, o libremente y por curiosidad, o libremente y porque les pillaba de paso, querían asistir a la procesión católica del Jueves Santo. Acaban de publicar que la Delegación del Gobierno, ¡por fin!, ha prohibido la manifestación atea. Y el ¡por fin! no es porque yo apoye a los unos en contra de los otros, sino porque jamás entendí que los autoproclamados "defensores de la libertad" solamente defiendan la suya, y no la de los demás. Así que, sin que sirva de precedente, felicito a la Delegada del Gobierno en Madrid.

La cuestión, en el fondo, es el no respeto por nada que sea distinto "a los míos", lo que, en demasiadas ocasiones, se ha transformado en la muerte de alguien (el último que recuerdo, aunque no el único, es Carlos Palomino) que iba a reventar una manifestación "de los otros" o sufrió el reventón de la suya propia "por parte de los otros". Si vas a buscar pelea, la acabas encontrando; y si buscas otra cosa, igual el que acaba con los pies por delante eres tú, porque "el otro" fue más rápido.

Lo que no ha entendido aún toda esta jarca de "demócratas de toda la vida" es precisamente el fundamento de la Democracia: el respeto, desde la discrepancia, a las ideas de "el otro". Pero me temo que esto no se enseña, o no se hace muy bien, en "Educación para la Ciudadanía", que la asignatura está para otras cosas...

En cuanto se descuide, vuelvo a colarme, que este bicho es un poco dictador.

El cabreo de mi dueño

No sé qué le pasa, pero ayer mi dueño estaba cabreado. Y eso que, cuando se sentó delante de esa cosa cuadrada (¿la tele? No estoy seguro de su nombre) que se mueve y hace ruido, me llamó para hacerme unos mimos, y estuvimos jugando. Pero de repente se quedó quieto, y ya no me hizo más caso. No sé si fue porque estaba cansado, o porque le mordisqueé la mano más fuerte de lo que debía, o si tuvo que ver con algo que medio escuché, algo sobre cárcel, eta, troitiño (creo que sonaba así, más o menos) Y la frase, a continuación: "Ya están pagando otra deuda con estos". Creo que también soltó algún taco y algún insulto, pero de esas cosas no me suelo acordar.

Así que, con las mismas, me tumbé en la alfombra, y me puse a soñar con esos amigos del parque con los que estuve jugando por la tarde. Pero, de vez en cuando, no podía evitar el sentirme enfadado con la tele, porque dijo unas cosas que hicieron que él (que ellos, en realidad) se enfadara. Y eso no me gustó nada de nada.

miércoles, 13 de abril de 2011

Ya me están quitando protagonismo...

Soy mucho más lento escribiendo, porque mis patas no dan más de sí. Y con esto afirmo que no voy a consentir que me quiten el blog, así que decidle al plasta de mi dueño que el que va a escribir y contar cosas soy yo, no él. ¡Faltaría más!

Pues eso, que Tinker (yo mismo), tiene cuatro patas, cola de rosquilla y mucho pelo... y muchas ganas de contar todas las cosas que oye a su alrededor. !Que se piensan que por ser un G.C.E. no me entero de lo que ocurre! ¡Guau!, digo, ¡Ja!

Así que ya lo sabéis, queridos contertulios de dos y cuatro patas: este va a ser un blog en el que no vamos a andar con patas de plomo, sino mas bien ligeritos. Y si a alguien no le gusta, que nos lo diga, al menos para saberlo. De todas formas no pensamos cambiar...

Que conste que, desde aquí abajo, las cosas se ven de otra manera... Pero esto ya es el inicio de la entrada de mañana. Hasta entonces, ¡felices huesos!

Soy nuevo en el lugar

¡Hola! ¿Qué tal?

Pues resulta que pasaba por aquí, y después de ver a algunos amigos, familiares, conocidos, desconocidos y demás patulea que se montan un blog, y tras colaborar con alguno, me he dicho a  mí mismo: "Mí mismo, te puedes hacer uno en el que cuentes todo lo que no puedes incluir en los de otros, ¿no?" Y aquí me tenéis, con ganas de hablar, de dar caña cuando se tercie, de llorar si hace falta, pero sobre todo, sobre todo, con ganas de comunicar.

¿Me leerá alguien? ¿Me contestará alguien? ¿Me insultará alguien? No lo sé, y en este momento me importa bastante poco. Dentro de una semana, o dos, tal vez me esté tirando de los pelos, o cerrando el blog, o abriendo treinta hilos distintos más. Por ahora, me conformo con comunicar.

Mañana más, si la inspiración no me falla.