miércoles, 8 de junio de 2011

Hoy no me apetece...

... hablar de la vida (más o menos perra) de mi perro, porque bastante os estoy dando la vara con sus cosas, que no dejan de ser las mías, de alguna manera. Pero todo tiene un límite, y el punto de vista a treinta centímetros del suelo a veces no es el más idóneo para contar cosas que suceden a más de metro y medio. Digamos que la perspectiva es un poco distinta.

... hablar de los "indignados", de la plaza del Sol, de la plaza de Cataluña o de donde sea, porque ya han trascendido del estado de indignación al de delincuencia pura y dura (véase en Murcia, sin ir más lejos), de tal modo que, si levantara la cabeza, Ortega volvería a decir "No es eso, no es eso". Nunca tuvieron un Norte definido, salvo el marcado desde algún lugar del Paseo de la Castellana, pero ya lo han perdido definitivamente. A estas alturas, y visto el mugriento éxito conseguido, lo mejor que pueden hacer es volver a sus casas, darse una ducha el que acostumbre a ello, y dejar de dar por el sitio al personal (curiosamente, los más perjudicados por toda esta movida son trabajadores...)

... hablar de los políticos, los que salen y los que entran. Porque todas estas historias de papeles que "desaparecen" son, como mínimo, absurdas. Sin contar que resulta chocante que una persona pueda convertir su despacho oficial en su oficina particular, visto el volumen de las bolsas de basura que salían en furgonetas de las sedes de ciertas consejerías, o ayuntamientos, o  lo que sea. Con lo fácil que resultaría legislar el que, desde la convocatoria de elecciones hasta la toma de posesión del nuevo equipo, los despachos y los ordenadores de TODOS los cargos elegibles y sus colaboradores más inmediatos quedaran bloqueados... ¿Que la Administración no puede dejar de funcionar? Generalmente, por no decir siempre, funciona con, y gracias a, los de a pie, no con los electos.

... hablar de los otros políticos, los que ni salen ni entran, ni están ni se les espera, pero no hacen más que enredar las cosas. Que si Mariano por aquí, que si Rubalcaba (me niego a llamarle Alfredo, sería como admitir que es una persona nueva, y no lo es) por allá, que si la Ministra de tal o cual por el otro lado (por cierto, en estos días, y muy a su pesar, nos hemos enterado de que Rosa Aguilar seguía siendo ministra de la cosa ambiental, campestre y marítima... ¿realmente había tomado posesión?), que si Gallardón por su palacio, que si Zapatero haciendo visitas al Barrio Gótico... ¡Qué hartazgo! ¿Es que nunca cambian los titulares de los telediarios?

... hablar del dinero de los políticos, el que tienen y el que se llevan (el que se lo lleve, claro). Porque, ¿qué tiene de raro el que a Barreda ahora se le descubra un patrimonio parecido al de Bono? ¿qué tiene de raro el que ahora, además, tengamos que pagarle unos retiros muy sustanciosos a todos los políticos (en su mayoría socialistas) que cesan o van a cesar en su actividad (¡aleluya!) inmediatamente? ¿qué tiene de raro que, en muchos lugares, no haya dinero para pagar a los proveedores, pero no falte para pagar las indemnizaciones y demás gabelas a los políticos? No lo tengo muy claro pero, partiendo de que los políticos son voluntarios (a nadie le obligan, creo yo), las indemnizaciones desmesuradas deberían ser suprimidas: que perciban lo mismo que cualquier trabajador despedido; todo lo más, y en atención a que han dedicado su tiempo a prestar un servicio público, que las empresas en las que estuvieran trabajando les reserven la plaza... Y el que no estuviera trabajando, a la cola del paro, como todo hijo de vecino.

... hablar de fútbol, aunque ayer la Selección Española (eso de "la Roja" me parece una gilipollez, porque ayer era "la Blanca" y nadie lo mencionó, y "la roja", ayer, era Venezuela) volvió a golear (a Chávez, que le den, por fanfarrón; como profeta, no tiene precio), el Madrid sigue a lo suyo, el Atlético bastante tiene con lo suyo, el Barça seguirá a lo suyo, y Villar ya no cabe en sí de gozo por lo suyo, sea eso lo que sea. De Blatter y Platini que hablen otros, que a mí me da grima sólo de pensar en ellos (y en lo suyo, claro)

En realidad, hoy no me apetece hablar, así que mejor dejo esto, a ver si la inspiración me vuelve mañana, o pasado, o la semana que viene.

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