Posiblemente tenga que desarrollar esto más adelante, pero en vista de que los únicos trabajadores que jamás han dado un palo al agua (los sindicalistas, of course) intentan que la gente se movilice para que ellos sigan manteniendo sus privlegios de casta, creo que es el momento de que los ciudadanos los pongamos en su sitio: en la puta calle, y no manifestándose, sino haciendo cola en las oficinas del INEM (o como se llame) para que vean de verdad lo que cuesta encontrar (y mantener) un puesto de trabajo...
Si no fuera por el neoliberalismo, que mantiene (aunque no lo diga, evidentemente) que al enemigo hay que tenerlo muy cerca (y bien cebado), estos iban a comer pan con mierda (sin perdón) todos los días, excepto los domingos, que quitarían el pan para ahorrar. Después de 7 años y medio bailandole el agua al Bobo Solemne, ahora se dan cuenta de sus desaguisados (justo ahora que parece que el cambio de gobierno va a ser por mayoría absoluta), y encima no se fían del ex-ministro (que no se sabe si va, viene, sube, baja o se queda: parece más gallego que Rajoy), ése por el que bebían los vientos no hace mucho.
En definitiva: que va a ir a la manifestación su pastelera madre (si es que no los ha mandado ya a tomar viento), porque nosotros, definitivamente, no. Y además animamos a la gente a que no vaya, salvo que los sindicatos se comprometan, a cambio de lo que piden, a renunciar total, completa y absolutamente a las subvenciones estatales, autonómicas, municipales, empresariales y de cualquier otro tipo, y a vivir exclusivamente de las cuotas de sus afiliados. Cuando hagan eso, a lo mejor se puede volver a creer en los sindicatos.
Mientras tanto, que les den.
martes, 30 de agosto de 2011
Historias para no dormir
Los que ya llevamos tiempo en este jodido mundo (lo siento, pero hoy no estoy para sutilezas ni para escribir de forma políticamente correcta) y tenemos una cierta memoria, recordamos, con más o menos cariño, una serie que pusieron en Televisión (la única, entonces), allá por los añon 60 del pasado siglo, cuyo director fue Narciso Ibáñez Serrador. No sé si este hombre sigue en activo o piensa en la retirada, pues con más de 75 cumplidos no me extrañaría. Pero, si acaso estuviera pensando en reverdecer laureles, aquí le dejo unas cuantas propuestas para una posible nueva edición de Historias para no dormir: en el siglo XXI. Podría ser de lo más edificante. Claro que, pensándolo bien, dudo que alguna de las cien mil televisiones actualmente pululantes se atreviera a producir la obra. Igual LOGSexta, si en el argumento se meten mucho con Aznar...
Posible lista de títulos ad hoc:
De nada, Chicho.
Posible lista de títulos ad hoc:
- Los Cien mil hijos de Alfredín (o Cómo tomar la calle sin disparar un solo tiro)
- El Paro que no cesa
- Brotes verdes venenosos
- Las no-guerras de Mamá Chacón (o De Kabul a Trípoli, sin despeinarse)
- Cómo cruzar el Estrecho y no morir en el intento
- Los barcos fantasma (o Pescar en el Índico, ¡qué gozada!)
- La Reforma de la Constitución es un mogollón
- Rezar con el orto en pompa es lo moderno
- Todos somos iguales, pero unAs más que otros (o Desvaríos Bibianescos a la Pajín)
- Campaña, campaña. campaña (o Haz propaganda, que algo queda)
- Los Mil trabajos de Pepiño (o Lo mejor para que algo no se haga es nombrar una Comisión)
- Inútiles con carnet (o La Cuota que no se agota)
- El Cambio del Clima Climático (o Cómo vivir como un Rajá a costa del miedo ajeno)
- Pactar con el Diablo en Euskadi
De nada, Chicho.
viernes, 26 de agosto de 2011
Ya de vuelta (todo sigue igual, o casi)
Señoras y Señores, Ladies and Geltlemen, Mesdames et Monsieurs, Herren und Damen (estos alemanes, como siempre, dando la nota): Ya estamos de vuelta.
Mejor que peor, o peor que mejor en el caso de mi alter-ego cuadrúpedo, ya hemos decidido reincorporarnos a la vorágine de la actualidad. Y la vorágine casi nos engulle, política y económicamente hablando. Esto ha sido un veranito, y no el de los anuncios (con resucitados incluidos) de el Corte Inglés o de los yogures esos que te deshinchan.
Como no quiero cansar mucho al personal, que los malos tragos deben ser pocos y espaciados, me conformaré con un par de cosas. La primera, un comentario que me dejó mi buen amigo JJ hace unos días, en el que recogía algo (parece que un soneto, por la forma; de la métrica no me he preocupado mucho, sólo un poquito en el último verso) que está circulando por internet, pero que no se debe dejar al albur de que la gente (es decir, vosotros) lea o no, abra o no, los comentarios. La cosa lo merece, y dice así:
Con tanta R podría haber dudas, pero no las hay, seguro. Una pista, por si las dudas (a pesar del último verso): hasta hace bien poco era ministro del Interior, y sigue siendo muy amigo de los perroflautas indignados. Más datos: calvo (perdón, donante de pelo, que es más correcto) y, ahora, defensor de todo lo contrario que defendía antes. ¡Un prodigio de coherencia, vamos!
La segunda cosa es algo que me ha llegado hoy mismo y que, convenientemente actualizada, quiero incluir a continuación. En algo estaremos de acuerdo: no lo van a utilizar en la próxima -inmediata- campaña electoral, no... Es esto:
Bien, que lo disfrutéis...
Mejor que peor, o peor que mejor en el caso de mi alter-ego cuadrúpedo, ya hemos decidido reincorporarnos a la vorágine de la actualidad. Y la vorágine casi nos engulle, política y económicamente hablando. Esto ha sido un veranito, y no el de los anuncios (con resucitados incluidos) de el Corte Inglés o de los yogures esos que te deshinchan.
Como no quiero cansar mucho al personal, que los malos tragos deben ser pocos y espaciados, me conformaré con un par de cosas. La primera, un comentario que me dejó mi buen amigo JJ hace unos días, en el que recogía algo (parece que un soneto, por la forma; de la métrica no me he preocupado mucho, sólo un poquito en el último verso) que está circulando por internet, pero que no se debe dejar al albur de que la gente (es decir, vosotros) lea o no, abra o no, los comentarios. La cosa lo merece, y dice así:
Ruinoso, Represor, Repetitivo,
Recóndito, Rastrero, Renegado,
Receptador, Rupestre, Resabiado,
Reacio, Rencoroso, Regresivo;
Ridículo, Reseco, Repulsivo,
Ramplón, Reliquia, Ruin, Recauchutado,
Rallante, Rufianesco, Redomado,
Rabioso, Retroprogre, Represivo;
Recaudador, Reptil, Recalcitrante,
Refrito, Retorcido, Repugnante,
Raposo, Regañón, Remalababa;
Remoto, Rancio, Rígido, Rollista,
Raído, Rompehuevos, Revanchista
y Rácano: Un artista (Rubalcaba)
Recóndito, Rastrero, Renegado,
Receptador, Rupestre, Resabiado,
Reacio, Rencoroso, Regresivo;
Ridículo, Reseco, Repulsivo,
Ramplón, Reliquia, Ruin, Recauchutado,
Rallante, Rufianesco, Redomado,
Rabioso, Retroprogre, Represivo;
Recaudador, Reptil, Recalcitrante,
Refrito, Retorcido, Repugnante,
Raposo, Regañón, Remalababa;
Remoto, Rancio, Rígido, Rollista,
Raído, Rompehuevos, Revanchista
y Rácano: Un artista (Rubalcaba)
Con tanta R podría haber dudas, pero no las hay, seguro. Una pista, por si las dudas (a pesar del último verso): hasta hace bien poco era ministro del Interior, y sigue siendo muy amigo de los perroflautas indignados. Más datos: calvo (perdón, donante de pelo, que es más correcto) y, ahora, defensor de todo lo contrario que defendía antes. ¡Un prodigio de coherencia, vamos!
La segunda cosa es algo que me ha llegado hoy mismo y que, convenientemente actualizada, quiero incluir a continuación. En algo estaremos de acuerdo: no lo van a utilizar en la próxima -inmediata- campaña electoral, no... Es esto:
Bien, que lo disfrutéis...
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