Y eso que acaba de empezar... si no contamos todo lo que viene ocurriendo desde el jueves. Así que, a todos los efectos, consideraremos que le "semanita" empezó el día 20 de octubre, hora arriba, hora abajo.
En España, el gran damnificado por el comunicado de ETA (los "valientes gudaris" encapuchados) fue Gadafi. Su último minuto, de infamia, quedó aquí completamente eclipsado por lo de los otros. Aunque después ya se han encargado todas las televisiones de sacarle el jugo, convenientemente, a las imágenes. ¿Ajusticiado? ¿Linchado? ¿Masacrado? ¿Vejado? En el fondo, tanto da. "Quien a hierro mata, a hierro muere" debe de ser un refrán que nunca le contaron sus colaboradores, sus hijos o sus esclavos. Y así le fue. Bien muerto está aunque, probablemente, ni con diez mil muertes pagaría todo el daño que ha hecho o ha ayudado a hacer, dentro y fuera de Libia. Que El Assad vaya remojando sus barbas, porque ha entrado en una espiral de la que solamente se sale masacrando al contrario, o con los pies por delante.
Por otro lado, lo de Simoncelli el domingo fue absolutamente escalofriante: la mala suerte en la caída, que le puso ante las ruedas de Edwards y Rossi, en lugar de lanzarle por la escapatoria de la curva; el que su cuerpo fuera abriendo camino, en lugar de la máquina; su inveterada manía de no hacer caso de nada ni de nadie, pelo afro incluido (yo siempre le comentaba a mi hijo que debía estar usando un casco más grande, para poder contener ese montón de pelo), y el vivir y correr siempre al límite, tal vez sin darse cuenta de que el límite tiene dos lados, y que uno de ellos no tiene regreso. Ahora todo el mundo se lamenta, amigos y rivales más o menos "enemigos", seguidores y detractores, moteros y no moteros, pero esto fue el final de la "Cronica de una muerte anunciada", la suya, que empezó a escribirse hace mucho tiempo y que, tal vez, ha llegado a su final mucho antes de lo esperado.
Al hilo de esto, no quiero dejar de comentar la "cagada" (una más) de TVE, al despedir y cortar la retransmisión antes de que se supiera lo que había ocurrido con Marco. ¡Ni siquiera fueron capaces de enterarse de su evacuación a un hospital! Aunque viene siendo lo habitual, porque de lo que sucede durante las carreras nos enteramos por los invitados, no por Ernest Riveras (que parece que está porque no para de hablar, aunque haga el discurso más vacío que imaginarse pueda)
El domingo, también, continuamos el día negro con el terremoto de Turquía, uno más en su larga lista, pero no "uno más", puesto que éste parece que va a ser, por desgracia, uno de los más graves. Y aquí volvemos a lo de siempre: aunque Turquía está situada en una zona de alto riesgo sísmico (como Japón), los terremotos aquí suelen ser muchísimo más graves que allí, siendo las autoridades de ambos países conscientes del suelo que pisan (y no pretendo hacer un juego de palabras) Pero parece que pedir aquí el grado de concienciación que tienen allí es como pedirle peras al olmo...
El zorro de Sarkozy (algo querrá, seguro) alabando a Zapatero, que se va y no volverá, y a Rajoy, que llega con intención de quedarse. ¿Y RIP? Haciendo de Don Tancredo, viendolas venir, pero mordiéndose las uñas de puritita envidia, "que el gabacho no le quiere ná". Mäs vale que se vaya acostumbrando, porque no le van a salvar ni las encuestas manipuladas de Mediapro (La Sexta, Público...), ni los votos arañadoa a la desesperada tras lo de ETA. Que la gente puede ser más o menos sectaria, pero gilipuertas ya van quedando pocos.
Hablando de encuestas: ¿Cómo es posible que, si hasta El País da en las suyas una ventaja de 15 puntoa a Rajoy, venga Púbñico con que solamente son 11,5? ¿No será que hicieron la encuesta en los llamados "cinturones rojos" de Madrid, Bilbao, Barcelona? Pues si en sus viveros de votos pierden por esa diferencia, imaginen lo que será en el resto. Acabarán echando de menos a Almunia, ya verán.
La única noticia nacional buena de la semanita es que, ¡por fin!, empezaron las lluvias. Eso, dejando de lado las avenidas y riadas que, inevitablemente y por lo de siempre, se han producido y se producirán en distintos lugares de la costa. Dos muertos la semana pasada (en el mercadillo colocado en una rambla ¿de quién fue la brillante idea?, y esperemos que no haya más, aunque es difícil, con lo burros que somos a veces.
Y la internacional, elecciones libres y democráticas en Túnez, con distintos favoritos según la tele o la radio que uno ponga. Eso sí, con los cenutrios islamistas radicales de siempre, saliendo a la calle para proclamar que "votar es pecado". Si es que cada pueblo tiene lo suyo, aunque no siempre sea lo que se merece...
Y estamos sólo a lunes. No quiero pensar en lo que pueda ocurrir de aquí al miércoles
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