No me molestan los homosexuales. Algunos de mis amigos, muy viejos amigos puesto que los caminos de la gente a veces se separan, eran homosexuales (y supongo que lo seguirán siendo). Y jamás hubo el más mínimo problema, pues cada cual se dedicaba a vivir su vida, sin interferir en la del resto. Pero eso, ahora, parece que es imposible. Ahora hay que imponerse al vecino, al amigo, al que está por encima y al que está por debajo. Y si no le puedes imponer lo tuyo, ¡que se vaya preparando! Ya se sabe que, para algunos, la libertad de los demás sólo empieza si no interfiere con la suya... No me molestan los homosexuales, solamente que quieran imponerme un modo de vida que no me llega, y una estética que chirría por todas partes.
Televisión: Pues qué quieren que les cuente. Estoy muy por debajo de la media nacional en cuanto a consumo de televisión, así que intento ver lo que me apetece de verdad. A veces, eso sí, se queda como el invitado tonto, ése que tienes hablando pero no le escuchas, y sólo le echas un vistazo de vez en cuando, para que no piense que pasas de él. No voy a mencionar cadenas, pero hay dos que solamente sintonizo porque emiten series o películas que pueden ser interesantes, algún concurso por aquí, una peli por allá, muy de vez en cuando un partido, o motos, o fórmula 1, o baloncesto... En lo único que coincido con el pensamiento típico de la izquierda es que una de las emisoras (puede que dos) estarían mucho mejor cerradas...
Para finalizar, la cuestión problemas económicos o laborales es, quizá, la más peliaguda, por lo relacionados que están ambos asuntos. Y yo puedo decir que he conocido a gente que intentaba salir adelante, como fuera (dentro de la legalidad), y gente que se sentaba a esperar que le lloviera el maná del cielo... Y, generalmente, los que se movían podían ser ubicados en la derecha, y los que estaban sentados (y parados viviendo del cuento muchas veces), en la izquierda. No siempre, pero sí en la mayoría de los casos. También conozco gente de izquierdas que no para quieta, y gente de derechas más parada que el reloj de mi abuelo.
En definitiva, que no hay verdades universales, y que muchas veces todo depende del ángulo desde el que se contempla el asunto. Pero es que nos están dejando tan poco ángulo para mirar, que...

Me alegro un montón de este punto de vista tan poco angulado. Bajo mi modesto, o no (desprecio la modestia), prisma no deja de ser un arma en manos infantiles el uso del sectarismo sin autocrítica, tan propio de esta izquierda actual. Aclarado esto, olé por tus comentarios, no encuentro nada que objetar y me atrae tu ironía. SSSta otra.
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