viernes, 7 de octubre de 2011

Del tabaco y la salud

Volviendo a las diferencias entre izquierdas y derechas, hoy tocan los temas sanitario-prohibicionistas, y la hipocresía inherente al político izquierdista (los demás, también, pero es que en esto las izquierdas han obtenido el doctorado cum laude)

¿Que el tabaco es malo? Nadie lo niega, a estas alturas de la película. Pero también es una golosísima fuente de ingresos para el Estado. Así que vamos a prohibir su consumo en casi todas partes, pero no prohibimos su venta. Se prohibe su publicidad, pero no se hace nada para impedir que los menores puedan adquirirlo. De hecho, yo he llegado a ver a una chica que no pasaría de 15 años, con uniforme de colegio, comprar un paquete de tabaco en un bar vecino a su colegio, antes de las 8 de la mañana. Y el del bar, tan contento. Y hablando de bar, el alcohol también es malo, pero aquí no se atreven... ¿será porque no quieren situarse a sí mismos fuera de la ley? Eso sí, los impuestos, por las nubes, que hay que vivir a cuenta del "vicio" de los demás.

Por cierto: ya dejé de fumar hace tiempo, pero no me dedico a perseguir a los fumadores activos, ni a impedir que ejerzan su libertad. Si acaso me molestara el humo (cosa que aún no sucede, y va para dos años ya), simplemente me iría a otro sitio.

Con las cuestiones relacionadas con la comida y la bebida (no alcohólica) viene a suceder otro tanto: Como no les gustan las bebidas gaseosas (es decir, odian la Coca-Cola), hacen todo lo posible para que la gente no las consuma. Como no les gustan los bollos (esos pastelitos de masa blanca, a veces rellenos o recubiertos; ¿qué estaban pensando, viciosillos?) en el desayuno de los muchachos, hay que prohibir su venta en el entorno escolar. Es decir: como no queremos educar, nos dedicamos a prohibir (que es mucho más fácil)

En el fondo, la cuestión se reduce a esto: es mucho más fácil prohibir que educar. Es mucho más económico obligar que enseñar a pensar. Ya se sabe que, en la mayoría de los casos, el que aprende a pensar deja de votar izquierdas (básicamente, porque aprendió a distinguir entre lo que vale y lo que no, el grano de la paja) Con los vegetarianos no pienso meterme, porque son absolutamente respetables en sus ideas y su proceder, siempre que no intenten imponerlas a los demás. Es algo así como los que te intentan vender que "su" religión es la verdadera... Cuanto más lejos, mejor.

Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, no quiero olvidarme de otro aspecto. Durante estos nefastos 7 años y pico de Bobosolemnismo, hemos tenido que soportar más campañas de la Dirección General de Tráfico que en los 20 años anteriores. Que si control del cinturón de seguridad un día, de alcoholemia al mes siguiente, de uso del móvil más adelante, de mercancías, de pasajeros, de... todo lo que uno se pueda imaginar. Pues bien: mi experiencia, lo que he visto, me dice que ha sido mucho mayor el ruido que las nueces, porque, hasta la fecha, jamás he visto un solo control en carretera para ninguna de estas cosas. Lo único que he podido apreciar han sido controles esporádicos de alcoholemia en el centro de la ciudad (policía municipal, no Tráfico) y, más esporádicamente aún, y en época de fiestas, a la entrada de un pueblo con marcha (¿A la entrada? Sería porque el cupo de gente bebida ya estaba completo, y no querían más), éste sí, realizado por la Guardia Civil.

¿Qué se puede decir? Pues lo evidente: mucho dinero gastado en propaganda, y poco o casi nada en prevención y educación, porque la gente sigue saltándose semáforos en rojo, no respetando las prioridades, no respetando los pasos de peatones... Si no hay más accidentes es, probablemente, porque la otra mitad de la población se ha vuelto muy prudente, y así es difícil que te atropellen. Pero conviene no bajar la guardia, por si las moscas.

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