martes, 30 de agosto de 2011

Sobre reformas y anti-reformas

Posiblemente tenga que desarrollar esto más adelante, pero en vista de que los únicos trabajadores que jamás han dado un palo al agua (los sindicalistas, of course) intentan que la gente se movilice para que ellos sigan manteniendo sus privlegios de casta, creo que es el momento de que los ciudadanos los pongamos en su sitio: en la puta calle, y no manifestándose, sino haciendo cola en las oficinas del INEM (o como se llame) para que vean de verdad lo que cuesta encontrar (y mantener) un puesto de trabajo...

Si no fuera por el neoliberalismo, que mantiene (aunque no lo diga, evidentemente) que al enemigo hay que tenerlo muy cerca (y bien cebado), estos iban a comer pan con mierda (sin perdón) todos los días, excepto los domingos, que quitarían el pan para ahorrar. Después de 7 años y medio bailandole el agua al Bobo Solemne, ahora se dan cuenta de sus desaguisados (justo ahora que parece que el cambio de gobierno va a ser por mayoría absoluta), y encima no se fían del ex-ministro (que no se sabe si va, viene, sube, baja o se queda: parece más gallego que Rajoy), ése por el que bebían los vientos no hace mucho.

En definitiva: que va a ir a la manifestación su pastelera madre (si es que no los ha mandado ya a tomar viento), porque nosotros, definitivamente, no. Y además animamos a la gente a que no vaya, salvo que los sindicatos se comprometan, a cambio de lo que piden, a renunciar total, completa y absolutamente a las subvenciones estatales, autonómicas, municipales, empresariales y de cualquier otro tipo, y a vivir exclusivamente de las cuotas de sus afiliados. Cuando hagan eso, a lo mejor se puede volver a creer en los sindicatos.

Mientras tanto, que les den.

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